sábado, 31 de marzo de 2012

El oficio de soldador

En este artículo, Miguel Angel Dipaola, fundador de Dipsol, una empresa familiar que forma soldadores y trabajadores de oficio para la industria metal mecánica, cuenta sus comienzos y experiencia en este oficio. Compartimos esta nota que fue publicada en un diario zonal de la ciudad de Campana, provincia de Buenos Aires.

La esperanza de todo aprendiz, años atrás, era llegar a ser oficial de una determinada profesión, que quizás la iba a querer.

Sin embargo pasaban muchos años, antes de alcanzar y lograr lo que ansiaba, pues lo que aprendía paso a paso de su superior lo tenía que asimilar correctamente.

Recuerdo cuando comencé como aprendiz en un taller, lo primero que me hacían hacer, era alcanzar herramientas, barrer, alcanzar electrodos a los soldadores o ir a llamar el jefe por algún problema que se planteaba en la tarea del oficial, o simplemente, en las horas de descanso, ir al kiosco de la esquina para buscar algún alimento.

Fue pasando el tiempo, y comenzó a interesarme lo que hacían los soldadores. Fue ahí que me nombraron ayudante de un soldador, donde yo podía ver con una máscara de soldar, como hacía el manejo un electrodo, para producir la soldadura, que para ese entonces, el soldador cuando necesitaba electrodos me mandaba al almacén a buscar "celulósicos", que yo pensaba que tenían madera.

En varias oportunidades, cuando el soldador se retiraba momentáneamente, tomaba un trozo de acero y quería imitarlo, pero se me pegaba el mismo al material. Cuando volvía el soldador, me decía, pibe te faltan muchos años para hacer lo que yo hago. Ahí comencé a querer lo que estaba haciendo, y me imaginaba y soñaba con mi futuro.

Sin embargo no pasaron muchos años, para que le tomara la mano a los famosos celulósicos, (que no tenían madera sino celulosa), y cuando cumplí los 18 años, me calificaron los inspectores de Gas del Estado, para soldar las obras que se estaban realizando en el taller.

Los soldadores de ese entonces, no sabían de la existencia de normas de seguridad, solamente decían, cubrirse el cuerpo y los ojos de los rayos de soldadura.

Pero todos sabemos, que el arco de soldadura eléctrica, emite radiaciones, y las mismas son no-ionizantes, esto quiere decir que no matan las células del cuerpo humano, sino que sin protección alguna, la radiación infrarroja quema nuestra piel, lo mismo que produce el sol en verano, y además la radiación ultravioleta, que produce el mismo efecto que la radiación infrarroja, pero atraviesa la piel. El mismo efecto produce la conocida cama solar.

Fueron pasando los años y la tecnología avanzó y avanza a pasos agigantados. Años atrás se decía: " el arte de soldar", hoy ya no es un arte, es una tecnología muy avanzada, que hay que conocer los fundamentos, no sólo la práctica, sino la teoría de cada uno de los procesos.

Pasó un tiempo y apareció en el país los famosos E7015. Ahí comenzó el principio del problema, para los más avezados y los nuevos. La técnica operativa era completamente distinta, y…, tuvimos que adaptarnos. Para ese entonces corrían los años 50.

Comencé ha hacer cursos en universidades, concurrir a conferencias, simposios, fabricantes de electrodos, y estudiar profundamente la especialidad.

En otra empresa, participe en el trabajo y las decisiones de todos los ámbitos y sectores, donde había que realizar soldaduras, era la oficina de ingeniería de soldadura, donde hacíamos los procedimientos de preparación y soldadura e informes y condiciones de control para el sector de control de calidad.

Fue ahí donde completé mi mayor experiencia en esta maravillosa profesión.

Pasaron algunos años y me independicé, con un comercio que proveía elementos de soldadura.

Posteriormente, durante una exposición industrial, venían personas para preguntarme sobre como debían hacer para soldar tal o cual elemento. En un momento se me ocurrió lo siguiente: " abrir una escuela de soldadura", coloqué un cartelito que decía: "Escuela de soldadura, abierta la inscripción", Fué algo maravilloso, se inscribieron 60 participantes. Los cursos comenzaron el 4 de Abril de 1977 y siguen hasta la fecha de hoy, no solamente con alumnos particulares, sino con empresas que vienen de todo el país.

Pero el motivo de esta nota, es demostrar que hoy un oficio no solamente se debe aprender la práctica o sea la manualidad, sino que es preciso tener un estudio, como mínimo un secundario y luego un oficio teórico-práctico como que desarrollamos en la Escuela de Soldadura DIPSOL.

Las empresas no toman como empleados a aprendices ni ayudantes, la exigencia está dada porque deben responder con los productos que fabrican, a normas nacionales e internacionales.

Y cuando solicitan oficios Calificados, solicitan la valoración numérica de un trabajo o prueba que debe realizar un trabajador, y posteriormente la Certificación, que es el acto de determinar, verificar y atestiguar por escrito, la Calificación del personal de acuerdo con las especificaciones de normas requeridas.

¿ Qué es la Capacitación ?.
En primer lugar, está en el conocimiento y como aplicarlo.
Lo segundo, es el aprendizaje de habilidades.
El tercero, es el aprendizaje en el terreno de los valores y actitudes
Por último, la aptitud que posea el individuo.

¿ Qué es el aprendizaje ?
El proceso de adquirir conocimientos y habilidades por medio del Estudio, la experiencia o la enseñanza.

¿ Por qué capacitarse en oficios ?
Para incorporarse a la cultura del trabajo.
Mejorar notablemente la calidad de vida.
Aumentar las posibilidades de empleos bien remunerados.
Obtener todos los beneficios sociales.
Elevarse en el nivel social.


Autor: Miguel A. Dipaola

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